Alla Vienen

6 de mayo de 2012

 Presentación de Rosalba Espinoza y su serie 
Aritmética del Dolor en el Museo José Clemente Orozco
(Del 4 de Mayo-16 de Junio de 2012).


                                                                                                  Alias (fotografía Jabaz)

Dice el diccionario que la aritmética es una rama de las matemáticas cuyo objeto de estudio son los números y sus operaciones elementales: sumar, restar, dividir, multiplicar. De ahí la  pertinencia de llamar a esta serie “Aritméticadel dolor”, porque son justamente esas operaciones que, por elementales, olvidamos con frecuencia en el inventario de los daños centrales, laterales y colaterales en esta ya demasiada larga estela de muerte.
Sumar, como nos dice la artista, es un martilleo, un golpe de una voz que al numerar del 1 al 60 mil, no hace sino multiplicar la indignación y el estupor; una frecuencia sonora que sabe restar lo que nos ha sido arrebatado, los cuerpos de los que no están y no estarán ya más aquí; una forma otra del lenguaje del contar: menos uno, menos dos, menos tres y así, hasta apilar en la garganta y en el grito contenido tantas ausencias. Pero el gesto de contar sumando, también implica una crítica –fuerte- a la aritmética de la división: de un lado los muertos buenos, de otro lado, los muertos malos y más allá los muertos necesarios en una pretendida división exacta que separa y reparte.
Al igual que en “Pérdida de luz su serie anterior (sobre la pederastia), Rosalba Espinoza decide ir a campo abierto, sin resguardo, a los sótanos que esconden nuestros dolores, nuestras vergüenzas, nuestros desatinos. Las fuentes donde abreva su imaginación artística no son los libros eruditos, ni las coartadas estéticas, su terrorífica musa es esa realidad que cotidianamente nos devuelven los periódicos, los noticieros, las conversaciones, la pesadilla de millones de vida en el abismo.
                Alias, la pieza central de esta exposición, esa cruz compuesta de 26 rostros de 26 de sicarios y sicarias, ese término que se ha instalado en nuestras hablas cotidianas, nos deja sin aliento, porque la artista no permite que esquivemos la mirada, nos obliga a contemplar esta composición de rostros reales a través de un guiño escalofriante: La Piedad (que evoca lo mejor de Orozco a quien Rosalba rinde tributo con su obra), que los observa desde abajo, esa madre silente y dolorosa que es la Patria, esa que sabe que ellas y ellos son también sus hijos, que ella los parió y no puede negarlos. Contra toda falsa autoridad moral, Alias nos recuerda que los verdugos son también nuestros: sumar sicarios es restar ciudadanos; sumar asesinos es multiplicar biografías truncas, rotas, maltrechas. Sí es cierto, todos somos “Juanelo”, todos somos “Nepomuceno”, todos somos “María”, “Federico”, todas y todos somos Betsa y Evelyn, las niñas ejecutadas en la Colonia del Fresno el año pasado; pero nos cuesta entender que también todos somos “El Ponchis”, todos somos “El Nene”, “El Arete” y tantas y tantos otros, que travestidos en ejecutores nos miran desafiantes para reclamar nuestra atención.
                                                               
Dice el mejor poema que se ha escrito en el México rojo, el de María Rivera, “Los muertos”:
Allá vienen los descabezados,
los mancos, los descuartizados […]
vienen con los ojos vendados,
atadas las manos, baleados entre las sienes.
Allá vienen
los muertos que salieron de Usulután,
de La Paz,
de La Unión,
de La libertad,
de Sonsonate,
de San Salvador,
de San Juan Mixtepec,
de Cuscatlán,
de El Progreso, 
de El Guante,
llorando, […]


A esta poética del horror, a esta caligrafía del espanto, habría que añadir otro grito, otro llanto: allá vienen los verdugos; los que tienen 15 y 17 años; allá vienen desechos de antemano, residuos humanos que caminan con la mirada perdida; allá vienen aquellas y aquellos que no encontraron una razón para no matar; los desalmados porque se perdieron en el camino y no hubo ahí nadie para traerlos de regreso; allá vienen los sicarios, con sus armas del norte y sus cuotas del día; allá vienen, los desarraigados, los parias, los errantes, los criminales. Allá vienen los asesinos que salieron de Tierra Caliente, de Culiacán, de Usulután, de El Progreso, de Ciudad Juárez, de Reynosa, matando, allá vienen ¿De dónde vienen? ¿De qué herida? ¿De qué México olvidado? ¿De qué país negado?

…sumar es el gesto urgente por juntar… y hacer hablar las partes…
   
Gracias Rosalba por estas ecuaciones que nos permiten asomarnos al abismo.


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La máquina policiaca...preguntas

3 de noviembre de 2011

Coloco tres videos para re-pensar el aparato de control y vigilancia, de represión y limitación que operan para frenar la ola ciudadana que se levanta para decir ya basta.

La Policía en su laberinto: video que tomé en la primera marcha hacia up town que hicieron los manifestantes de #OccupyWallSt



Reprimir, detener...

En seguida el video de los arrestos en Ciudad Juárez, Chihuahua, México (manifestantes ponían 9 mil cruces en las calles de Juárez para rendir tributo y protestar frente a la estrategia gubernamental en México (de Felipe Calderón), contra la guerra "contra" el Narco que ha incrementado la violación a los Derechos Humanos



Y, finalmente, muestro aquí las imprescindibles imágenes de la liberación de los detenidos en Cd. Juárez...muchas preguntas e indignaciones se acumulan...


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Comunicado sobre Arresto: Ocupa Tijuana/Occupy Tijuana

18 de octubre de 2011


(Mi solidaridad y mi indigación frente a las detenciones arbitrarias de los indignados/tijuana)

Al filo de las 2:30 de la madrugada, agentes de la Policia Federal procedieron a levantar el campamento Ocupa Tijuana que se había levantado en la Zona Río Tijuana desde el pasado 15 de octubre. Desde la tarde del 17 de octubre, miembros del campamento habían sido informados que se actuaría de tal modo. Son aproximadamente 40 arrestados, que parece fueron trasladados a instalaciones de la Zona Norte de Tijuana. El campamento había tenido un comportamiento ejemplar, sin ningún tipo de desorden.

El grupo de personas abajo descrito fue reprimido y está siendo desalojado del camellón entre Paso de los Héroes y Blvd. Independencia, entre Centro Comercial Zona Río Tijuana y Plaza Financiera.

Solicito su intervención para su liberación inmediata y la suspensión al acto de autoridad ya que fundamentan su libre manifestación en el artículo 9no constitucional.

ES IMPORTANTE DESTACAR QUE LA VIOLENCIA FUE UNILATERAL, LOS INDIGNADOS NO SE RESISTIERON AL ARRESTO

A LOS HOMBRES SE LOS LLEVARON A LA DELEGACIÓN 20 DE NOVIEMBRE.

Prosiguieron a  desnudar a los hombres y a tomar fotos. Una compañera informa que los policias llegaron sin sirenas vestidos de civiles y con armas.

Lista de personas detenidas:
David Villalpando  Mora
Alejandro Garcia Vargas
Armando Máximo Palacios Rodriguez
Victor Manuel Savin Salcedo
Miguel Sanchez
Jesus Lara Torres
Marco Emmanuel Escamilla Valdes
Marco Alfredo Ibarra Becerra
Javier Alberto Leyva Ramirez
Nancy Irais Bonilla
Meritxell Calderon Vargas
Olimpia Vazquez Ojeda
Arturo Vazquez Ojeda
Cristal
Gerardo Valenzuela Retes
Luis Tinajero
Guillermo Adan Torres Miranda
Julio César Serrato Aguayo
Bernardo Lunez
Vidal Castillo
Guillermo García Díaz
Miguel Sánchez
Carlos Matsuo
Jorge Enrique Pérez
Gilberto González
 Daniel Reyes Pérez

Versión en Inglés:

At 2:30 am sharp, members of the Federal Police proceeded to take down the Occupy Tijuana encampment that had been raised in the Río Zone of Tijuana since last October 15th. Since the evening of October 17th, members had been informed that the police would act in this way. There are approximately 40 persons arrested, and it seems they have been transferred to the Zona Norte Police Station. The encampment had displayed exemplary conduct, no type of disruption had occurred.

We ask you let the press know and for you to intervene any way you can in order to help them be liberated immediately.

It is important to know that the violence was only by the police, the protesters did not use violence...
The men have been taken to the Police Station known as 20 de Noviembre

They are starting now to disrobe the men and take pictures.. one of the partners is telling us that that the police got there without sirens and that they were not dressed as police but had civilian clothes.. and they had weapons....

Thank you for your support and we continue to resist.
Movimiento Occupy Tijuana

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Un fantasma acecha al capitalismo #takeWallStreet día 7

24 de septiembre de 2011

The police ask to speak to the leader. We told them that there is no leader. They didnt understand. #TakeWallStreet #OccupyWallStreet #Sep17
Twitteado por Anonops, el 17 de septiembre


 
Hoy 24 de septiembre de 2011, mientras intentaba trabajar en la revisión del texto de la ponencia que presenté justo el martes pasado aquí en Nueva York, titulada “Un fantasma acecha el capitalismo: Insurgencias, indignados y subjetividades emergentes”, en la que elaboré algunas hipótesis sobre las insurgencias que sacuden el pretendido monocromático paisaje del neoliberalismo, recibì una llamada de un amigo neoyorquino. Me avisaba que los indignados de Wall Street, caminaban en una marcha hacia arriba, rumbo a Union Square. No lo dude, “armada” de un ipod y un celular, salí al encuentro de los manifestantes a quienes ya había entrevistado el mismo día 17, cuando decidieron “tomar” (quedó grande la aspiración) Wall Street.
Los alcancé a la altura de Broadway  y Bleecker, subí por la acera, cuidando mi condición de extranjera pero acelerando el paso para alcanzar la masa crítica del contingente, que según mis cálculos ascendía a dos mil o dos mil quinientas personas, jóvenes la mayoría, aunados a la masa amorfa e infinita que suele poblar Broadway (calle de compras), los fines de semana.
El aliento de fumadora me faltaba pero entre la rapidez de la llamada y mi instinto etnográfico, atiné a ponerme un par de tenis operativos y eficientes, en pocos minutos alcancé el centro de la manifestación y mi primera reacción, como mexicana?, como latinoamericana?, fue la extrañeza que me produjo ver en la manifestación policías con el azul NYPD, marchando al mismo paso de los manifestantes, en el medio y en la parte de atrás, por lo que alcancé a ver. La presencia policiaca, igual que el 17 de septiembre, me pareció desproporcionada, mayúscula.
En esas maniobras que conocemos por el cine y la televisión, la NYPD, logró cortar el paso hacia arriba de los manifestantes y desviarlos por Washington Pl, hacia el parque Washington Sq., interesante maniobra en tanto ese lugar reúne la más variada, singular, festiva, exótica, población de la ciudad a la que se añaden los turistas.. Su tamaño hace posible que casi cualquier acto quede reducido a una de sus esquinas, pero lo más importante que su ubicación posibilita cercar todas las salidas.
En un acto de inteligencia colectiva (política callejera, si se me permite la expresión), los manifestantes “hicieron la finta” e hicieron creer durante casi 5 minutos que se quedarían ahí, para acto seguido, salir por la 5ave, hacia la 14; todo iba bien, el contingente parecía festivo, alegre, contaba con la simpatía de los taxistas indios, afros, pakistaníes que encontraban de frente y que con festivos claxon se sumaban –de algún modo- a ese intangible #occupyWallstreet. No faltaron los “get a job” coreados por lo que parecían turistas nacionales, blancos y, los rostros de pánico de vendedores de mercancías piratas que ya escondían, ya sacaban sus productos según la tensión crecía o decrecía. La policía quedó atrasada con respecto a la punta del contingente, pero empecé a notar que aparecían unas mallas naranjas que se afanaban en cargar de un lado a otro.
En la salida apresurada atiné a meter en mi bolsa una botella de agua, para estas alturas, era insuficiente, la adrenalina era mayor.
La columna festiva fue desviada nuevamente a la altura de la calle 13, una vuelta a la derecha bastó para que varios perdieran el paso y la punta del contingente enfrentara en número disminuido el cordón azul/naranja de la policía en su llegada a Union Square. A cada paso, la policía detenía (esposas de plástico blanco a algunos manifestantes). Todo iba bien, el contingente se mantenía más o menos cohesionado y los metros entre las oleadas de gente eran pocos…
Llegaron al corazón de Union Square, no pude llegar al centro de los mensajes, y quedé lo suficientemente lejos para no captar –pese a la interesante técnica, que dada la ausencia de equipos de sonido, han desarrollado: corean de voz en voz, lo que el orador está diciendo, lo que genera un efecto como de rezo colectivo, muy estremecedor-, lo que seguía.
En un primer momento, sonreí porque creí que “la marcha” lograba engañar a la policía y sus –ya para esas alturas-, metros y metros de mallas naranjas; pero me equivoqué, fue al revés. La policía logró en una maniobra rápida dividir al contingente en dos partes: up town y down town, pasaron minutos de desconcierto. Pero parecía claro por la voz colectiva que se elevó que el camino era otra vez hacia Wall Street: wallstreetwallstreetwaalstreet, gritaban las y los manifestantes, mientras una “abuela", con mandil amarillo que representaba la fuerza de abuelas por la paz, salía atemorizada por una esquina.
Una columna nada desestimable de los manifestantes empezó a “bajar” por University St., mientras me preparaba para seguirlos, empecé a sentir que la policía corría y corría y corría hacia delante y la tensión crecía (en los videos que estoy tratando de bajar y de subir, me oigo decir, ya se puso “cabrón”, “se están acelerando”, “está muy acelerada la policía…y los chavos”.
En la calle 12, todo explotó…no hubo manera de contener el choque inminente, la fuerza azul estaba presta para actuar. Tenis, banderas, muchachos, mujeres, cámaras en un choque desmedido.
Documenté lo que pude desde la condición que aquí habito; me contuve pero me escucho decir: “your name”, “fuerte” “loud”, “louder”, cuando la policía tiraba al piso al manifestante y a la fotógrafa en una especie de loop esquizofrénico.
Las lágrimas no tardaron en entorpecer la poca competencia que me quedaba aún con el pequeño ipod y el celular. Una mujer que llevaba a  otra paralítica, pasó por mi lado y cruzamos miradas, en una especia de pacto que se rendía frente a la fuerza desmedida…todos y todas eramos inválidos. Pero cuando estuve a punto de apagar mi pequeño dispositivo, el chavo sometido que es esforzaba por sostener y levantar una bandera norteamericana, fue levantado por los policías y gritó con una voz que aún me sobresalta: revolution! Revolution! Y una joven mujer que estaba a mi lado, gritó, con su ipod en la mado: we love you bro!




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Para el Doc Alonso con cariño

25 de agosto de 2011


Para el “Doc” Alonso, con cariño…
Con motivo de la celebración del XX aniversario
Del CIESAS-Occidente
Guadalajara, 24 de Agosto de 2011


Quiero en primer término agradecer la distinción que implica participar en este homenaje, más que merecido a Jorge Alonso. Motivos para celebrar no sólo su gestión y trabajo incansable en este doctorado, sino además su vida, sobran. No quisiera hacer de mis palabras un inventario de las virtudes, logros, contribuciones, páginas publicadas, generosas asesorías y de su trabajo incansable. Por el contrario quisiera desplazarme hacia el lugar de la asesorada, un lugar que habité con intensidad durante 4 años y medio, durante mi paso por este doctorado.
                La opción por este lugar de enunciación se fundamenta en mi convencimiento de que en la formación doctoral, la relación asesor-asesorado, asesorada en este caso, constituye el punto medular en la configuración de una trayectoria académica. Del asesor se aprenden no sólo destrezas y saberes formales, sino se incorpora un modo de encarar el trabajo, una forma de entender el compromiso que implica acceder –en un país como el nuestro- a un nivel superior de formación y de manera especial, del asesor se aprenden “los tics”, los atajos y las mañas para navegar por las turbulentas aguas de los ríos bibliográficos y el temple para aproximarse a una realidad que suele ser difícil de atrapar. Un asesor como Jorge Alonso, es un gran lujo que creo haber valido!
                De nuestra primera asesoría formal, salí con un nudo en el estómago y un paquete de 5 libros pesados y complejos, además de una lista de tareas. El “Doc” me dijo, nos vemos en 15 días con la reformulación de tu proyecto y discutir la bibliografía que te llevas, así lo dijo, como si nada. Algo que no pude descifrar en aquellos primeros momentos y que luego poco a poco fue convirtiéndose en un apoyo invaluable, era que al plantearme esos retos, mi asesor asumía de entrada que yo podía, que tenía la capacidad, que no era demasiado para mí, me impulsaba a tener confianza en mí misma. Ese día, el primero, por razones que no entiendo aún, mi reacción fue salir de su casa, derechito a cortarme el pelo (yo que nunca he usado el pelo corto, terminé con un look parecido al de Sinéad O´Connor cuando protestaba contra el Papa), intuyo que fue una manera de aligerar el peso de mi cabeza ante los retos que el Doc y el doctorado ponían frente a mí.
                Conservo aún todos mis cuadernos de apuntes, en varias de estas páginas, aparecen esquemas con la letra del Doc, tachando, señalando, implicando nuevas relaciones; conservo también mis trabajos en su versión estudiantil, que él me exigía que tuvieran “el carácter de publicables”, puedo decir que gracias a sus severas pero siempre generosas críticas, todos mis ensayos en los diversos seminarios que cursé, fueron publicados. Lo que intento enfatizar con esto, es que a lo largo de mi paso por este doctorado (y siempre, después que lo necesité), el Doc, estuvo ahí, leía en serio mis avances, se daba el tiempo para corregir, para intervenir con mano firme pero respetuosa mis manuscritos; celebraba una idea donde había que celebrarla, pero marcaba una crítica fuerte y sin complacencias ahí donde un concepto estaba mal elaborado, una cita mal interpretada, un afirmación sin sustento. Fue implacable, como maestro, como asesor y sí, confieso, a veces lo odié…, sobre todo en ciertas madrugadas en las que mi cabeza se resistía a seguir pensando y mis manos a seguir escribiendo. Era un odio que duraba poco, porque con sus carcajadas –que le brotan desde bien adentro-, el Doc, lograba borrar de un tajo (por no emplear otra palabra, más fuerte), mis ficticios sentimientos de “alumna-víctima explotada por su desalmado asesor”. Fuimos construyendo una complicidad creciente.
                Recuerdo un momento clave cuando en el transcurso de mi investigación, recibí un llamada anónima de un funcionario de PEMEX, que me citaba para darme información clave sobre sobre las responsabilidades de las explosiones. El momento era complejo, la vigilancia sobre los que estuvimos involucrados en el movimiento social en torno a las explosiones del 22 de abril era más que evidente: llamadas, autos que nos seguían, amenazas veladas. Cuando recibí esa llamada (a mi teléfono personal), llamé a tres a personas: Al Doc, a Fernando González y a Cristina Padilla. Los tres se preocuparon mucho, pero fue el Doc, él que me dio las claves para enfrentar el desafío: me citó en su casa, un día antes de la cita pactada con el personaje; era tarde, pero mi asesor se tomó el tiempo para revisar cuidadosamente las declaraciones o cosas que yo había dicho y que aparecían en los medios; analizamos con cuidado el riesgo que esta entrevista podría significar; y con una lucidez inaudita –la que lo caracteriza siempre-, me advirtió, después de su experta revisión: lo que vas a obtener no será publicable me dijo pero orientará tu mirada sobre el proceso. Tú no eres reportera, enfatizó, tu trabajo es entender, comprender. Pero tienes que ir. Nos despedimos esa tarde-noche y faltó el sello de su carcajada; me alejé preocupada (mi pelo había casi recuperado su largo habitual). Aprendí de su gesto, que llegaba el momento en el que yo estaba por mi cuenta, que mis opciones eran mías, que mis apuestas y acciones no formaban ya parte del curriculum evaluable del doctorado. Asistí a la cita, que resultó complicada y efectivamente lo que obtuve de información orientó mi mirada pero no constituyó nunca un hit periodístico: entendí, ahí, de fondo la maraña de corrupciones y acuerdos entre la clase política y los poderes fácticos. El Doc, me daba así una de sus últimas lecciones fundamentales como asesor: el acceso a la comprensión de los fenómenos implica riesgos, la tensión entre la ética y la palabra pública, la decisión entre lo imperativamente decible y aquello que constituía, para el/la investigadora un excedente de sentido, un plus de comprensión. Nunca podré agradecerle lo suficiente por esa mano firme, su gentileza encubierta en la rispidez  de la autoridad; de su capacidad de acompañarme en esos momentos logré aprender que la experiencia –muchas veces dolorosa-, de aprehender el mundo, está plagada de momentos límites, de decisiones que implican nuestros más y profundos motivos éticos y académicos.
                Hoy estamos aquí para rendir homenaje a un maestro, a un profesor,  a un gestor de futuros que no ha fallado nunca a su cita con el compromiso de hacer cada día un pacto de fondo con el saber y con las personas.
                Pueden decirse muchas cosas de Jorge Alonso y citar profusamente su obra, yo escojo pensar y hablar de él en un presente implicado, en una relación que no está ya marcada por la autoridad del asesor y que sin embargo constituye permanentemente mi resguardo. Decía Fromm que un buen maestro trabaja cotidianamente para encontrar algún día, a sus alumnos, como iguales. Descubro a estas alturas de mi vida, que me esfuerzo cada día por estar a la altura de este pensador-profesor-amigo, y sí, encuentro que fue tal su capacidad de acompañarme que hoy puedo hablar con él como iguales, a la manera de Fromm. (En voz baja confieso que Gilberto Giménez, otro de mis profes, me dijo que un alumno nunca está listo para dialogar –como igual con su asesor-, a menos que pueda indicarle bibliografía que no el asesor no conozca, ¡cosa que no he logrado aún!).
                En mi propio ejercicio como asesora, esa responsabilidad máxima de acompañar a otras y otros en el trayecto de abrir rendijas y boquetes a la realidad, las enseñanzas del Doc, han sido fundamentales. A veces en las madrugadas, cuando un asunto urgente me persigue, puedo sentir el odio de mis asesoradas/asesorados, pero sé que amanecerá y ellos encontrarán en mi risa –siempre tensa pero abierta-, el alivio a su odio y la voluntad para seguir adelante.
                Sé que a muchos “profes” de este doctorado las metáforas pueden ponerlos nerviosos, pero me arriesgo para decir que Jorge Alonso, mi profe, el asesor, el gestor de futuros, es: una roca y un faro, una encrucijada y un camino claro, un precursor de una angustia académica que se convierte en trabajo para, por, con otros. El Doc, es mi antídoto personal contra el mal de ojo. La leyenda conocida como Jorge Alonso fue y será siempre mi maestro y siempre le estaré agradecida.
                Nos reunimos aquí para rendirle un homenaje, lo único que tengo para aportar a esta ceremonia de afectos y complicidades compartidas, es un gracias, un enorme gracias Jorge Alonso, tú saber es ya legión y tus tics y tu legado hacen parte de aquellas y aquellos que aprendimos de ti, maestro, que el saber tiene un destino: luchar desde nuestras precarias fronteras por acercar un futuro mejor.
                Si no existieras, habría que inventarte, gracias Jorge Alonso…

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La máquina narco / The narcomachine (convocatoria)

22 de agosto de 2011


Estimadas y estimados amigos, les comparto desde mi blog la convocatoria para participar en el próximo número de e-misférica 8.2, la revista del Hemispheric Institute of Performance and Politics de la NYU. Siéntanse invitados a colaborar.





Convocatoria para participación – e-misférica 8.2 – La máquina narco
(Rossana Reguillo, editora invitada)

e-misférica invita a enviar ensayos académicos, presentaciones artísticas/activistas y reseñas para su número de Invierno del 2011 titulado La máquina narco. El “narco” ha configurado un paisaje sociopolítico y cultural sumamente complejo en las Américas el cual excede a la creciente violencia y su cada vez más sofisticada y brutal maquinaria de muerte. “Narco” le da nombre a la ruptura del tejido social como lo conocemos: el crecimiento del autoritarismo, la erosión de la sociedad civil, el deterioro de los derechos humanos, la transformación de ciudades y pueblos en regiones fantasmas o escenarios de guerra y el crecimiento de la violencia expresiva—aquella que no persigue un fin utilitario, sino fundamentalmente exhibir los símbolos de su poder total. En los tempranos ochentas, comenzamos a aceptar términos como el de “narcocultura”, “narcoarquitectura” y la notable visibilidad de los llamados “narcocorridos”.  Hoy en día, el narco ha dejado de ser un descriptor marginal y ha penetrado capilarmente no solo las estructuras políticas, sino la sociedad en su conjunto.  Actualmente, México es su lugar paradigmático: en la guerra militar del Presidente Calderón contra los carteles se contabilizan alrededor de 40 mil muertos (en Ciudad Juárez ocurrieron tres mil asesinatos solamente en el 2010, diez veces el número del 2007); cuerpos degollados y mutilados cuelgan de puentes en Tamaulipas o Monterrey; noticias de secuestros, corrupción y fosas comunes llenan diariamente las páginas de la prensa, cuyos reporteros también son blancos de asesinatos.  Pero México no es el único protagonista en los escenarios del narcoconflicto: éstos atraviesan otros países como Colombia, El Salvador, Perú, Argentina y EEUU.  El fenómeno narco en sí no solo cruza estas fronteras territoriales, sino que tiende a contrarrestar y desarticular las geografías y políticas estatales, produciendo a la vez sus propias geografías alternas de violencia y consumo con múltiples infraestructuras paralegales y paraestatales en perpetua proliferación.  Este número de e-misférica propone explorar la capacidad de la narcomáquina de producir otro orden, otros códigos, otras reglas y otras gramáticas.  Invitamos reflexiones y análisis de artistas, investigadores y activistas sobre los modos en que la narcomáquina ha reconfigurado tanto la sociedad como nuestro entendimiento de lo social por medio de los desplazamientos que produce en los campos simbólicos.  Estamos interesados en trabajo crítico, tanto histórico como actual, que examine los tropos, géneros y gestualidades de la narcomáquina y, de igual modo, las maneras en que éstos intervienen y transforman formas representacionales visuales, textuales y corporales.    

Todos los ensayos pasan por un proceso de arbitración y deben tener una extensión entre 5000 a 7000 palabras.  La fecha límite para el envío de ensayos es el 15 de septiembre del 2011.  Para las propuestas de presentaciones multimedios y reseñas la fecha límite es el 1 de agosto del 2011 y los textos finales deben ser enviados en o antes del 15 de septiembre. Todas las consultas, propuestas y contribuciones pueden ser enviadas a los editores a hemi.ejournal@nyu.edu.  Aquellas contribuciones que no sigan los lineamientos editoriales de la revista no serán consideradas para publicación.  Nuestros lineamientos y manual de estilo pueden ser encontrados en http://hemisphericinstitute.org/hemi/es/participe. Se agradecen mucho los envíos por adelantado.

Call for participation – e-misférica 8.2 – The Narco-Machine
(Rossana Reguillo, invited editor)

e-misférica invites scholarly essays, artist/activist presentations, and reviews for its Winter 2011 issue entitled The Narco-Machine.  “Narco” invokes an extremely complex sociopolitical and cultural landscape that exceeds the sophisticated death-machine that daily claims victims in increasingly spectacular and brutal forms. It names the breakdown of the social fabric as we know it: the rise of authoritarianism, the erosion of civil society, the deterioration of human rights, the transformation of cities and towns into ghost regions and theatres of war, and the rise (or return) of “expressive” violence — lethal violence with no utilitarian end other than to represent its own power. The 1980s witnessed the appearance of such terms as “narcoculture,” “narcoarchitecture,” and the infamous “narcocorridos.” Today the narco is no longer an accessory modifier, but rather an inescapable presence at the capillary level of social and political structures--of society as a whole.

Mexico is today’s paradigmatic narco site: President Calderon’s army-led war against the drug cartels has resulted in over 40,000 deaths (the city of Juárez alone saw 3,000 deaths in 2010, 10 times the 2007 rate); beheaded and mutilated bodies hang from bridges in Tamaulipas or in Monterrey; news of kidnapping, corruption, and mass graves appear daily in the press, whose reporters are themselves targets of assassination. But Mexico has no monopoly over such scenes of narco conflict: they abound from Colombia to El Salvador, Peru, Argentina and the United States. The narco phenomenon itself not only crosses such borders but has a propensity to challenge and disarticulate state-centered geographies and polities, and otherwise produce its own alternative geographies of violence and consumption, replete with ever-expanding para-legal and para-state infrastructures. In this issue of e-misférica, we consider this capacity of the narco-machine to produce an-other order, other codes, other rules, and other grammars. We seek reflection and analysis from artists, scholars, and activists on the ways in which narco-machine is reconfiguring both society and our understanding of the social through the displacements it occasions in symbolic domains. We are interested in critical work, both historical and contemporary, that examines the tropes, genres, and gestures of the narco-machine, as well as the ways these enter and transform visual, textual and embodied representational forms.

All essays are peer reviewed, and should be 5000-7000 words. Please submit completed essays by September 15, 2011. To submit multimedia presentations and reviews, please contact the editors with proposals by August 1, 2011. All final texts will be due September 15, 2011. All contributions, proposals, and consultations should be sent to the editors to hemi.ejournal@nyu.edu. Contributions that do not follow the editorial guidelines of the journal will not be considered for publication.  Our guidelines and style sheet can be found in http://hemisphericinstitute.org/hemi/en/participate. Advance queries are most welcome.


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Morirse de joven (revisitación al 2008)

19 de junio de 2011

(Cuando se cumplen casi 3 años del terrible operativo policiaco en la discoteca News Divine, de la Ciudad de México, regreso a mis reflexiones y análisis de entonces...nada o muy poco ha cambiado. Este Texto fue publicado en la Revista Ñ del Diario Clarín, el 28 de junio de 2008, con el título "La pesadilla de ser joven")


 En este país las y los chavos se nos mueren de puro ser jóvenes...


Conforme se expanden las ofertas, la información y las opciones, se achican en la misma medida, las oportunidades. Ser joven en esta región del mundo es cada vez más complicado. Los problemas de “acceso” (a la escuela, al empleo, al esparcimiento, al bienestar, a la posibilidad de futuro) se han convertido para numerosos jóvenes en América Latina en una verdadera pesadilla. Según reporta la OPS (Organización Panamericana de la Salud), en América Latina 41% de los jóvenes entre 15 y 29 años de edad eran pobres en 2002, cifra que subía a 50% en Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Perú.
Pero no es solo la pobreza lo que enfrentan hoy los jóvenes en la región,  deben lidiar además con una creciente política que los criminaliza, que los excluye y estigmatiza. Se reduce el brazo social del Estado pero su fortalece su brazo policiaco y punitivo.
En mayo de 2001, el flamante jefe de la policía en Buenos Aires, Rafael D´Angelo, declaraba: “rodearemos las villas para evitar que salgan los delincuentes”, para añadir, con absoluto aplomo, que “muchos jóvenes [juntos] son sinónimo de delitos”. El 4 de mayo de 2002, más de 200 policías armados, irrumpieron en una fiesta electrónica en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, cercano a la ciudad de Guadalajara. Perros entrenados, golpes, prepotencia y abuso de autoridad fueron la tónica de un “operativo”, en el que primero se interrumpió el sonido y se apagó la luz; los que estaban en la última zona de la fiesta, imaginaron que sus amigos se tiraban al piso en un extraño ritual de protesta por el silencio y la oscuridad, hasta que los alcanzó la evidencia de los escudos, los cascos, las armas y “la amable” invitación para unirse a otros mil jóvenes: ¡Ora putos, al piso, boca abajo!. Pese a las evidencias de la arbitrariedad del operativo y de la clara violación a los derechos humanos que costó la cárcel a 30 jóvenes, el entonces gobernador de la entidad Francisco Ramírez Acuña, declararía en una ya célebre frase que forma parte de lo que Monsiváis llamaría “la picaresca mexicana”, que: “ se proseguirá con esos operativos para acabar con las francachelas y las orgías (sic), y si los delincuentes se sienten agraviados (los jóvenes afectados), que denuncien (ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos), porque se trata de proteger a la ciudadanía. El gobernador y las autoridades y, hay que decirlo, alguna parte de la sociedad, no lograron entender que los jóvenes agraviados eran también ciudadanos.
.El 23 de julio de 2003, el presidente de El Salvador, Francisco Flores, difundió en cadena nacional la aprobación de la “Ley para el combate de las actividades delincuenciales de grupos o asociaciones ilícitas especiales”, por parte de la Corte Suprema de Justicia y promulgada en el Diario Oficial 65, Tomo 383, ley que se conocería, en el espíritu Giuliani que habita la región como  “Operación Mano Dura y la ley antimaras”.
Y, en un asunto que pese a no involucrar el brazo punitivo del Estado, no deja de señalar la extrema vulnerabilidad que padecen los jóvenes, el 30 de noviembre de 2004, 197 jóvenes encontraron la muerte en una discoteca en Buenos Aires. El “caso” Cromañón, puso de manifiesto la corrupción, la falta de reglamentación urbana y la vulneración del derecho de los jóvenes a espacios de diversión seguros. Algunas bengalas prendieron las banderolas de poliuriteno con que se adornaba el techo, la tragedia no se hizo esperar. La falta de cualquier normatividad en torno a la seguridad de un local de estas características, la gran cantidad de jóvenes que, violentando los reglamentos había sido admitida al interior del local, agudizaron el desastre, en tanto, se reportó, varias de las salidas de emergencia, estaban bloqueadas o no servían. ¿El resultado?, alrededor de 150 muertos en el lugar, a los que se irían sumando varios más a lo largo de los días, en distintos hospitales.
México, 2008. El país se desangra por la guerra entre los cárteles de la droga, con un promedio de 17 ejecutados al día en distintos estados de la república, decapitados, torturados, no hay razones para ser optimistas. El ejército patrulla las calles en diferentes ciudades. El gobierno federal declara que “va ganando la guerra”, en la percepción de los mexicanos sucede exactamente lo contrario, no solamente el gobierno y el ejército está perdiendo sino además la sociedad en su conjunto. En el pequeño municipio de Nombre de Dios en Durango, al norte del país, quedan apenas 3 policías, los demás renunciaron por miedo al poder de fuego y muerte del narco y ya la gente no sale de sus casas. En un solo día aparecen en hieleras diez cabezas, en distintos puntos de las ciudades del norte. Las llamadas “narcomantas”, donde los señores de la droga van mandándose mensajes entre sí o al gobierno (cuando no los entregan en los mismos cuerpos torturados, mutilados y ejecutados), advierten que lo peor está por venir. Pese a la reprobación generalizada, medida por encuestas, a la estrategia gubernamental, se instala un clima de aceptación frente a los costos para la población de esta “guerra”. La “mano dura” se percibe como inevitable.
Es este el contexto, la atmósfera en la que se inserta el “operativo” de seguridad en la que 200 policías se presentan en la discoteca New´s Divine en un barrio popular de la ciudad de México, en la que se celebra una tardeada. Al igual que en Cromañón, ese día el “antro”, como llaman los jóvenes mexicanos a estos lugares, también opera al doble de su capacidad, también carece de condiciones mínimas de seguridad, también está bloqueada la salida de emergencia. Pero a diferencia de lo sucedido en Buenos Aires, en el New´s Divine es la propia policía la que bloquea la salida principal, lo que provoca pánico, heridos, angustia y la muerte innecesaria de 12 personas, 9 jóvenes y 3 policías, por asfixia o lesiones.
El Jefe de Gobierno reconoce rápidamente que hubo “errores” en el operativo, se destituyen mandos, al igual que Chabán, el dueño de la discoteca es encarcelado y ocupa el lugar del culpable principal. El tema se “moraliza”, que si había menores de edad, que si los vecinos se habían quejado, que había venta de drogas, que venta de alcohol; se culpa a los padres. La investigación continúa y el 24 de junio, el video proporcionado por las propias autoridades de seguridad mostrado a la opinión pública el mismo día de la tragedia, aparece sin “cortes”. Es indudable, son los policías los que ocasionan la tragedia.
Los testimonios de muchos jóvenes ratifican el abuso de autoridad y la prepotencia con la que actuaron los policías. La sociedad discute, se indigna, el tema se politiza, es una ocasión para que se dirima el fuerte conflicto entre los dos partidos políticos que protagonizan la polarización en este país: el PAN que tiene a su cargo el gobierno federal y el PRD que gobierna la ciudad de México. Mientras se lanzan acusaciones y se van conociendo los peritajes de la tragedia, un tema queda invisibilizado: lo desmedido del operativo, lo inconcebible de lanzar la fuerza del Estado contra alrededor de 800 jóvenes, muchos de ellos menores de edad, que se divertían en un lugar, que por la complicidad y corrupción de las autoridades contaba con permisos para operar. No se trataba de criminales, ni de un lugar clandestino, no estaban ahí los jefes de los cárteles, no estaban ahí los sicarios con cuernos de chivo. Se trataba apenas de mujeres y hombres, cuyo delito fue, ese día, ser jóvenes.  
Isis tenía 16 años y quería ser odontóloga pero se murió de puro ser joven.
Nada habremos avanzado como sociedades democráticas, si se sigue privilegiando el uso de la fuerza y siga prevaleciendo una política y una sociedad que criminaliza a los jóvenes.

  

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