Paso del Norte…o los muertos que se acumulan

24 de octubre de 2010





Para Lucía Nava y sus pequeñas que le sobreviven


Las vicisitudes de Ciudad Juárez tienen una larga historia. Llamada originalmente Paso del Norte, que no es un dato menor, fue un importante centro de colonización española que extendió desde ahí, innumerables misiones sin mayor oposición de los pueblos originarios. Era además el único punto donde podía cruzarse sin demasiadas dificultades el entonces caudaloso Río Bravo, hacia territorio estadounidense. Paso del Norte quedó del lado mexicano cuando en 1848, con el tratado de Guadalupe Hidalgo, el país cedió a los Estados Unidos más de dos millones de kilómetros cuadrados de su territorio. La intervención francesa tuvo también su impacto en esta ciudad fronteriza, Benito Juárez en su lucha se vio obligado a trasladar su gobierno al último punto de territorio mexicano: Paso del Norte, ahí se instalaron los poderes de la República en 1865, un punto de nuestra geografía que sufría las consecuencias de los cambios de cauce del Río Bravo. Fue bajo el mandato de Porfirio Díaz, mucho años después de las luchas juaristas, que Paso del Norte, cambió su nombre a Ciudad Juárez en 1888, dos años antes de comenzar el atribulado siglo XX.
Hoy, Ciudad Juárez, tiene alrededor de un millón y medio de habitantes, lo que la convierte en la séptima zona metropolitana más grande del país y fue considerada por varios analistas como el laboratorio del neoliberalismo. Pese a su cambio de nombre, Juárez sigue siendo un importante paso hacia el norte. La industria de las maquiladoras, leyó tempranamente las ventajas de un punto geográfico que conectaba con paso franco hacia el norte; la maquila transformó el rostro de esa ciudad fronteriza y fue ella misma la que dio a la ciudad la estocada final, neoliberalmente hablando: la tasa anual de crecimiento de Ciudad Juárez se redujo al 1.34 % anual durante el periodo 2000-2005. ¿Los motivos?, los chinos y sus productos y la violencia endémica que la propia industria maquiladora había contribuido a sembrar. El valor de la vida se había reducido al valor tiempo/útil de los cuerpos en relación a la maquila.
El desorden territorial avanzó sobre el desierto. Colonias y barrios enteros, periféricos, abandonados fueron poblando el paisaje de una ciudad cuyos límites empezaron a ser disputados por la capacidad de muerte. Con una tasa de 191 homicidios por 100 mil habitantes, Juárez se fue transformando en su propia leyenda negra. No hay manera de reponer historicidad en un espacio tan breve, pero baste decir que Lomas del Poleo, ese cementerio a campo abierto en el que han sido encontrados innumerables cuerpos femeninos escritos con violencia, es la suma de 380 hectáreas que se ubican justamente a un lado de la línea fronteriza con Nuevo México, y uno de sus linderos corre paralelo al vasto predio, propiedad del magnate chihuahuense, Eloy Vallina Laguera, denominado San Gerónimo, que hoy, pese a la resistencia de los habitantes de esa vasta tierra desértica se ha privatizado. Los “destinos binacionales” se atan a esa desértica geografía. La biografía de miles y miles de personas encuentra en esos páramos el obstáculo que ponen los dueños del capital.
Ya no hablamos aquí de los “cárteles” y sus aceptadas disputas por un territorio que cada vez vale menos (basta un recorrido por las calles de Juárez para dar testimonio del exterminio y el repliegue)…No son Vicente Carrillo frente al Chapo Guzmán, aunque la lógica mediática de los poderes se regodee en esta parte de la historia y efectivamente haya poderes cupulares. Hoy los clanes han tomado la palabra.
Los clanes mandan y disputan sus emblemas. En una zona metropolitana sin control, donde la voracidad de los constructores con complicidad de las autoridades en turno, los barrios crecen desorbitadamente, sin historia, sin arraigo, sin memoria. En una ciudad que mira de frente el horizonte neoliberal, donde el cuerpo productivo es sólo aquel al que se extrae valor por 3 meses antes de ser condenado a su propio agotamiento, en una zona de paso franco, cuyo valor estriba en su lugar geográfico, es plausible entender las violencias que avanzan…hormigas que atemorizadas por la tormenta por venir, depredan el cuerpo del alacrán.
No hay transporte público, en ese caos terrible que fue Paso del Norte, los habitantes se ven obligados a moverse de algún modo…las Naves del neoliberalismo esperan cotidianamente su tributo de sangre…los autos sin marca y sin dueño proliferan, algunos son pequeñas bitácoras de un futuro esperado…los muchos son máquinas a punto de colapsar
No vale cerrar los ojos y rezar por el exterminio de los “malos”. En esta historia no todos son narcos…es importante no olvidar la voracidad del capital.

3 comentarios:

caselo dijo...

Rossana, es verdad. El narcotráfico, si bien es un fenómeno de terror y muerte, tampoco es el único problema que desgarra a la sociedad y aniquila la esperanza. En Colombia, al lado de los narcotraficantes (que contaminaron a la guerrilla y posibiliaron la llegada de los paramilitares) se encuentran los grandes terratenientes (entre ellos el ex presidente Uribe) que no tienen ningún problema en mantener por cualquier vía su poder. También se encuentran los políticos corruptos. Entonces no es sólo la droga. Y para terminar de confirmarlo, basta con mirar hacia Estados Unidos. En ese país del progreso, la libertad y el "sueño americano" están a punto de legalizar la marihuana en alguno de los estados que en la bandera se representan con estrellitas. Mientras tanto en Colombia y México la CIA, la DEA, unidos con las autoridades de los países, siguen con esa guerra que con la decisión de USA ya parece absurda y sin sentido. Gracias por la información que nos regala en su entrada. Un abrazo enorme

Carlos Eduardo

Rossana dijo...

Muchas gracias por tu comentario...como señalas es importante entender el papel de otros actores y de los procesos económicos...la cuestión es muy compleja e implica un enorme desafío tanto analítico como político...gracias de verdad...acá seguimos pensando Carlos Eduardo

caselo dijo...

Rossana, de nuevo por su espacio. Quiero compartir con usted una alegría. A comienzos de año envié un cuento a un concurso de relato breve de la Organización VIVIR de Cuenca España. La semana pasada me informaron que ocupé el segundo lugar y que mi obra será publicada en España el año que viene. Me gustaría hacerle llegar el texto vía mail. Sería un gran honor para mí que una persona como usted lo leyera. Le pido el favor de indicarme algún correo electrónico. Le dejo el mío: rojasarci@gmail.com y la invito a mi blog "El mago de tu corazón". Gracias por responder mi comentario. Un abrazo

Carlos Eduardo

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