Diario de campo…el poder “inobjetable” del narco

20 de septiembre de 2010



Cuando leí el editorial del Diario de Juárez, titulado ¿Qué quieren de nosotros? (http://www.nuestramirada.org/forum/topics/que-quieren-de-nosotros), dos frases llamaron mi atención. La primera fue: “como trabajadores de la información queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”. No me parece que esta frase sea un pedido de tregua, ni ningún tipo de solicitud de negociación. La frase es clara, se trata del reconocimiento en voz alta, de lo que muchos sabemos, el poder total del narco en este país y la petición expresa de reglas claras a un actor que opera de maneras imprevisibles.
La segunda frase, fue: “Ustedes son, en estos momentos, las autoridades de facto en esta ciudad, porque los mandos instituidos legalmente no han podido hacer nada para impedir que nuestros compañeros sigan cayendo, a pesar de que reiteradamente se los hemos exigido”. Tampoco encuentro en este párrafo solicitud alguna de tregua o esbozo de negociación. El Diario de Juárez, tiene el valor de poner en blanco y negro, el sentir de un gran número de mexicanos, darle nombre al poder fáctico que en numerosas regiones del país opera al margen de cualquier constreñimiento institucional. Ellos, son la ley y frente a la evidencia “inobjetable” (como señala el editorial) de ese poder, se hace un llamado a un mínimo de racionalidad, un bien escaso en este país tan lastimado.
La lectura de este editorial, lejos de parecerme una rendición, me parece una estrategia –sin bien arriesgada-, para nombrar lo innombrable, lo clausurado por el inconsciente colectivo: somos rehenes y al mismo tiempo actores útiles en un escenario en el que sobran especulaciones y falta información. Se trata de un dardo blanco al corazón del sistema; es un mensaje dirigido a la sociedad, no a los narcos; es un mensaje dirigido al Presidente Calderón y a su “política” de seguridad. Por ello el nerviosismo del poder formal, por ello las declaraciones apresuradas de funcionarios parapetadas en falsos encabezados “piden tregua a los narcos”, centrados en la misma lógica con la que los grandes medios suelen simplificar la realidad.
Me persiguen aún las imágenes de mi última visita a Ciudad Juárez hace un par de meses; mi impresión frente al deterioro del espacio público, las calles vacías y la evidencia constante de la “guerra”. Los “arreglos” tácitos para vivir con miedo, los “programas de acción” que de este miedo se derivan. El atrincheramiento urbano con armas largas de las zonas más ricas; el paisaje hostil de las maquilas como escenario posapocalíptico de la extracción de valor de los cuerpos. Recuerdo mi propio extrañamiento (anotado en un diario de campo de más de dos años de seguir estos temas y que he extraviado de maneras misteriosas) al descubrir que los juarenses existían como familias y retratos cotidianos en el centro comercial Río Grande Mall, ubicado en las avenidas Paseo Triunfo de la República y Adolfo López Mateos, justo donde Luis Carlos Santiago Orozco, de 21 años de edad, fotoperiodista del Diario de Juárez fue ejecutado y otro compañero resultó herido de dos impactos de bala. Se me agolpa en la garganta la voz y el rostro de la madre de uno de los inculpados en la masacre de Villas de Salvárcar, que me recibió en su casa para que yo aprendiera el sentido de lo que significa la vulnerabilidad extrema y la ausencia de ley.
No, preguntarle al poder fáctico a qué atenernos, no me parece una rendición, sino una manera de devolvernos el tamaño del desastre, que no se acaba con retórica, ni con el ejército en la calle.
¿Qué quieren de nosotros? No queremos pactar, queremos entender…y saber a qué atenernos. El poder de la paralegalidad es un hecho difícilmente objetable.

4 comentarios:

L3kz dijo...

El asunto de la ciudadanía en un Estado fallido, como al que nos ha llevado el gobierno de Calderón, surge de forma central en la Editorial del periódico. Nuevamente, como en 1985 ante el terremoto, son las ciudadanas y ciudadanos de a pie quienes re-organizan el asunto de la res pública para darle orden, configuración y sentido ante un estallamiento institucional por sus propias limitaciones.

No obstante, 1985, aunque marcó un hito en lo que algun@s llaman la aparición de la sociedad civil en México, no puede compararse con la magnitud de lo que vive México con relación a la diversificación de la ingobernabilidad y sus derivaciones, que se entretejieron/entretejen con la violencia física, psicológica y simbólica de los múltiples tentáculos del narcotráfico.

Ante un poder terrible que pareciera querer ostentarse como un Leviathan, no son sino l@s mismas ciudadan@s quienes pueden/quieren/deben/temen/niegan tomar acciones al respecto en diversos frentes (consumo de drogas/venta/tolerancia-sin-otra-opción a la compra-venta/etc.), e impedir la legitimación del Leviathan que se impone a fuerza, a cambio de seguridad y de impedir la muerte propia.

La Editorial es precisamente esa voz acumulada, ese texto cualitativo que refleja las circunstancias del momento. La pregunta es si las circunstancias nos permitirán no ser secuestrados por esas intenciones de instaurar un poder hegemónico hobbesiano, que pareciera actuar como hoyo negro.

Que la suma de acciones micro, lleven a desenlaces y a escenarios macrofavorables para tod@s en este sentido.

jennifer dijo...

Efectivamente el Diario de Ciudad Juárez nos da cuenta de una realidad que vivimos muchos, la de ser rehenes.
Y es valiente de su parte hacer pública la realidad que el gobierno legal no ha querido ver,ni ha querido resolver, con las vías de la legalidad de su supuesto "estado de derecho" que de por sí ya es nulo, a partir de su propia corrupción.

Hector Manuel dijo...

rossana me queda una inquietud de tu interpretación encajandola con los posicionamientos del gobierno y algunos sectores de la prensa ante este comunicado.

¿acaso se estará conformando una estructura cultural dirigida a censurar el rompimiento del silencio?

después de muchos años aun no se ha borrado el estigma de los huelguistas de la unam, de atenco, de oaxaca, chiapas y monton de acciones sociales que rompen el silencio y el miedo pero son estigmatizados y se rompe con esto su posibilidad de convocatoria

se podría dividir el país en blanco y negro?

caselo dijo...

Ese poder Rossana es sólo posible cuando el Estado no hace presencia. En Colombia, por ejemplo, la guerrilla tenía departamentos que dominaba a su antojo, los paramilitares también y, como lo expresé en tu última entrada, en La Comuna 13 de Medellín por parte de Pablo Escobar. Ese poder es posible cuando no hay mayores oportunidades, el desempleo crece, la inequidad social es norma y la vida digna se ve lejana. Entonces llega el narcotráfico con sus dólares y compra todo lo que le venga en gana. Y si el Gobierno se hace el de la vista gorda o simplemente no deja que las cosas se le salgan de las manos, pues en ciudades como Juárez habrá una autoridad ilegítima que nadie puede combatir. Conozco ese escenario Rossana, mi adolescencia estuvo marcada por los asesinatos de periodistas, políticos, abogados; por las explosiones de carros bomba en las principales ciudades del país a cualquiero hora del día y en cualquier lugar; por la violencia que no ha terminado y sólo cambia de actores. Un abrazo Rossana, admiro tu profesionalismo y valentía al investigar sobre este grave problema para México.

Carlos Eduardo

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