Proto-decálogo de una docencia en tiempos de Internet

5 de septiembre de 2014



Nunca he sido partidaria de los “decálogos” de nada; considero que resultan una especie de exceso hedonista, a través de los que sus autores escenifican una especie de narcisismo básico y arcaico. Así, estas diez notas, son apenas un proto-decálogo que escribo a “bote pronto”, por petición de varias maestras y maestros, estudiantes, gente con la que he compartido el día de hoy 5 de septiembre de 2014 en el Iteso, en un simpático y poderoso espacio llamado #AgoraITESO, un conjunto de ideas, hallazgos, dudas, avances, perplejidades sobre la “docencia en red y en la red”.
Apelo a la simplicidad de enunciados pero no a su vacuidad; acudo a mi experiencia como aprendiz permanente en esta vida; recurro a lo que aprendo todos los días de los estudiantes y, especialmente, recurro a lo que va engrosando mi bitácora en este viaje que cabalga en un alebrije bifronte, mitad analógico, mitad digital.

En los afanes de construir mejores y cada vez más potentes escenarios de enseñanza-aprendizaje:

1-  Las tecnologías no son la solución ni el enemigo; las tecnologías y sus plataformas, que hoy posibilita Internet, son aliadas fundamentales y claves para hacer de los espacios docentes, experiencias significativas para las y los estudiantes.
2- Los dispositivos digitales y las diferentes plataformas no hacen nada distinto, sí lo que ponemos en juego no arriesga el lugar de privilegio de las y los profesores. Hay que salir a campo abierto y…
3- Traer al centro el conocimiento situado, aquel que se toma en serio la experiencia, la trayectoria, los anhelos, los miedos y las resistencias del estudiante. Solamente así...
4-  Un grupo de trabajo en Face Book, deja de ser un tablero de avisos; los blogs dejan de ser ejercicios rutinarios para ensayar decir lo que los estudiantes imaginan que las y los maestros quieren leer; y Twiter se convierte en un espacio de habla y ensayo. Como dice la rapera Tijoux “todos somos erroristas”.
5-  Hacer del aula una ventana-puerta al mundo; el aula es un espacio de conexión, experimentación; le debe entrar el universo entero por sus paredes y, al mismo tiempo debiera ser un espacio de intervención sobre ese mundo. Ir y venir, traer-llevar, involucrarse
6-  Eso es difícil si las y los maestros no experimentan pasión por lo que hacen. El trabajo de fondo del docente es provocar, seducir, interpelar, afectar en el sentido más intenso de la palabra a sus estudiantes: la inédita información que circula por las redes, nos ayudan en esa tarea, a condición de que “el o la profe” se conviertan en una especie de DJ´s, modulando el ritmo del aprendizaje, arriesgando y aprendiendo, ahí en esa aula que ya es el mundo.
7- La democratización de los saberes que facilita la red no significa, no debe significar abdicar del rol de profesor-a; nuestro trabajo es delicado, abrimos pero acompañamos, celebramos pero sancionamos. Hay que tener certeza y confianza en el millaje y en los saberes que tenemos.
8- Un profe es como un “porta-aviones”, esa plataforma segura desde la cual despegar, desviarse, perderse, aventurarse, para llegar a un puerto seguro que debe ser luego, innecesario. Impulsar el vuelo de estudiantes, subir con ellas y ellos a cielo abierto, hacer figuras en el aire; mirarlos irse, festejar su partida, pero nunca cerrar, del todo, la pista de aterrizaje.
9-  Propiciar los contenidos y el proyecto. La tecnología y sus plataformas no nos definen. Romper la dicotomía on-off line, somos los que somos en la búsqueda de un mejor mundo y mejores procesos de ser cada vez más personas.
- -   Aprender en el curso de aprender. Potenciar la capacidad de las y los estudiantes para ser cada vez más eficaces en la teoría, en la crítica, en la articulación analítica y, estimular su compromiso, su cada vez más fuerte capacidad para estar en el mundo, más solventes en la realidad, empírica, etnográficamente; estar ahí y saber pensarlo, para saber contarlo.


Ser maestra es un compromiso que no se lleva bien con los relojes, mucho menos en la era digital que amplia nuestra capacidad de ser, saber, estar. Abrazar la docencia es ir ahí, donde esas y esos jóvenes están. Dar paso al vuelo que habrá de traer un mejor horizonte de futuro.

1 comentarios:

felipe de jesus garcia santana dijo...

Gracias Maestra: sencillo y profundo... yo quiero ser un maestro de esos!!!
saludos

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